En los últimos tiempos el término “tecnócrata” está muy en voga por varios motivos, la actual crisis y la escalada vertiginosa que en el sondeo de opinión tiene la “clase política” como una de las mayores preocupaciones de la sociedad, y su consiguiente puesta en marcha en la actualidad en países como Italia y Grecia, como última tabla de salvación tras el descrédito de sus gobernantes.
Pues bien, este tipo de Gobierno no es otro que el que mi partido y yo ofrecíamos en las pasadas elecciones municipales, y es que pensamos que quien se presenta a unas elecciones, es porque se considera preparado para la ardua labor de gestionar desde un municipio a un país, pasando por las, muy costosas para la sociedad, Autonomías.
El término se le atribuye al filósofo y sociólogo francés Saint-Simon, el cual consideraba que en todas las ciencias, no importa de la rama que sean, no son más que una serie de problemas que solucionar, que en el caso de muchos llamados políticos, no sólo saben solucionar sino que incrementan dichos problemas. Unos se hacen rodear de costosos asesores que no hacen más que incrementar el gasto, y otros son tan pusilánimes que sólo piensan en el hoy sin contemplar el mañana, sin esperar que se pinchen las burbujas en las que se hayan inmersos y “pasarles luego la pelota a otros”. El político es el que se preocupa por la siguiente elección; el estadísta, por la próxima generación.
Pues bien, eso es lo que estamos contemplando en la mayoría de los municipios de nuestra geografía, muchos de ellos inmersos en una verdadera situación de “quiebra”. Pero también es verdad que no nos sirve de nada dejar pasar las semanas lamentándonos por lo mal que lo hicieron otros, hay que ponerse a trabajar, y para ello lo primero es estar preparado, ponerse el “mono de trabajo” y ser estadísta, y dejar de lado el ser político.
En muchas ocasiones los dirigentes políticos han hecho “carrera en la política” sin que tengan detrás una formación académica que les respalde. Como dijo hace ya dos siglos Saint-Simon: “Hasta el momento el método de las ciencias experimentales no ha sido aplicado a las cuestiones políticas: cada uno ha contribuido con sus propias formas de ver, de razonar, de evaluar, y la consecuencia es que todavía no hay exactitud de soluciones ni generalidad de resultados. Ahora ha llegado el momento de superar esta infancia de la ciencia”. Con todo, aunque hayan pasado doscientos años, la política sigue estando en pañales dentro de las ciencias, incluso en las altas esferas de los ministerios contemplamos atónitos como los ministros se intercambian carteras como si fueran cromos, como si “sirvieran para todo”, han hecho carrera en política.
En Alternativa Española queremos ganarnos la confianza de un potencial electorado que está por un lado desencantado de los políticos, pero que por otro lado son víctimas inconscientes del mal llamado “voto útil” y el bipartidismo imperante, al igual que un sistema electoral altamente injusto que premia a partidos regionalistas que sólo buscan acabar con la cohesión de España, a cambio de salvaguardar el bipartidismo a lo largo de los años.
Los chinos tienen una sóla palabra para designar los conceptos de “crisis” y ”oportunidad”, y esperamos que la actual crisis sirva para en cierta medida “purgar” el actual sistema político, y no sirva sólo para una mera alternancia en la mediocridad, que no pasen otros doscientos años y la Ciencia política siga teniendo sólo de Ciencia el nombre.









